jueves 30 de abril de 2009

Paseo

Hay secretos que sólo mi índice conoce
Cómo el camino de tu frente
el relieve de tu nariz
la textura de tus labios
y colándose entre ellos su humedad.
El dibujo de tu barbilla
el atajo que me lleva hasta tu nunca
resbalando por la cordillera de tu espalda
girando a la altura de la cadera.
El perímetro de tu ombligo
la línea de tu pubis
la profundidad de tus ingles
el calor de tus muslos al unirse el resto de los dedos
y el rumor de batalla

martes 28 de abril de 2009

Salvarnos

Una cadena de televisión acaba de anunciar su enésimo programa para salvar el mundo, o al menos, nuestro mundo cercano.

Ahora ya no hay problema que no podamos solucionar viendo una horita de tele. Desde amaestrar a los niños, ayudar a nuestra vecina recién madre adolescente a reflotar nuestra economía sin necesidad de vender nuestra casita de la Moraleja.

Espero ansiosa el programa en que te ayudan a manejar a tu marido matratador, al acosador del trabajo o un manual de como implatar un E.R.E. socializador.

Sí, más de lo mismo.

Porque lo que realmente me pregunto es que una vez la tele nos haya salvado de todo ¿quién nos salvará de la tele?

viernes 24 de abril de 2009

Una extraña en el infierno

Hoy he visto vaciarse la ciudad
derretirse una pared
a la muerte acercarme a ti
escocerse los muslos
arder las yemas de los dedos
que no son los tuyos
vomitar besos de azufre.

Hoy he visto destilar los cuellos
agonizar el termómetro
caer las saetas del reloj por su propio peso
detenerse una bala en el aire.

Sin duda, hoy he sido, una extraña en el infierno.

lunes 13 de abril de 2009

Que no, que no leo las noticias

Hacía mucho que no veía las noticias ni abría el periódico por otra página que no fuera la de la agenda.

Ayer me di una sesión informativa y los medios no me contaban nada distinto de la última vez.

Porque a mí ya me había contado las noticias Daniela, cuando vino con su hijo de ocho meses, un pelirrojo con chispa en los ojos empeñado en enredarse en mi melena. Daniela me relataba como había perdido sus pocos ahorros en la Argentina y ahora después de haberse venido aquí y estabilizado su vida, ahora que se había decidido a tener un hijo sola, corre el riesgo de quedarse sin trabajo.

A mí ya me pusieron al día Elena y su marido los dos ancianos con los que coincido tomando café muchos sábados en el centro cultural donde, como Elena me recuerda, sólo vale 0,75 el café con leche. Donde la camarera separada con tres niños tiene que volver a vivir a la casa del pueblo con sus padres. Probablemente donde mejor estará, aunque ella ahora no lo sepa.

Al que no parecen afectarle las noticias es al vendedor de pañuelos de papel que cada mediodía me cruzo, tal vez por aquello de que quien no tiene nada, nada puede perder o tal vez porque venda más pañuelos en estos tiempos, quien sabe.

Yo al menos cuento con refugiarme de todas las noticias en el hueco de tus brazos.

jueves 9 de abril de 2009

Joyeux anniversaire



Pos eso

martes 7 de abril de 2009

Ateos y funerales

Hace unos días unos amigos aseguraban con énfasis que los actos laicos en los funerales eran muy duros y que para esas ocasiones estaba la iglesia, porque aunque seas ateo, esos eventos los manejan como nadie.

Lo cierto es que aquello no me convenció. Pensé que en cierta manera lo que picaba en un acto laico era la falta de esperanza. Sí, cuando eres ateo tienes que cargar con saber que esto es lo que hay y se acabó. Eso implica que nada de arrepentimiento, ni una temporada en el purgatorio, ni reencarnación, ni nada. O lo bordas a la primera o no hay más oportunidades. Que te digan esto en un funeral jode, es mejor la otra versión.

El sábado tuve un funeral (sí es que llevo unos días). Allí estaba yo en misa sentada procurando reprimir repetir las consignas grabadas tan a conciencia en la infancia. De pronto algo me devolvió a la realidad. El cura estaba teatralizando la lectura. En los pasajes donde hablaba dios ponía voz grave en plan “Para comerte mejor, Caperucita”

Por un momento pensé que lo estaba soñando, pero no, el resto de mis amigos en el banco también miraban asombrados hacia el púlpito. El tío tratándonos como niños de parvulario ante la urna con las cenizas del difunto, sí era infinitamente más digno.

Pica más sí. Recordar a una persona en público por última vez. En un acto donde no se dice que vamos a volver a verla, donde no se habla de perdón porque no hay nada que perdonar, tal vez sólo haber vivido. Tal vez sea más complicado reprimir las lágrimas que no dejan de ser ese agua más bendita y sentida que la otra. Pero hay que ser consecuente.

No sé puede ser circunstancial o probablemente ateo.

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Imágenes

Muchas de las imágenes las encontré vagando por internet. Si alguna es tuya y deseas que la quite, sólo tienes que decírmelo.
Gracias por tu amabilidad.

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