miércoles 25 de marzo de 2009

Escondido

A veces tu amor es esconde agazapado bajo la luz del monitor esas noches de cuadres imposibles.
O entre la tierra de las macetas esperando que lo encuentre.
Detrás de la puerta del baño, tapándose con los albornoces.
En el tarro de las galletas con olor a vainilla.
Mirando con cuidado, levantando la tapa del cubo de la ropa sucia.

A veces tu amor se pierde en el murmullo cotidiano de los papeles que invaden mi vida.

Pero lo acabo encontrando bajo algún proyecto imperfecto sin terminar o cuando vuelve la marea y limpia la mesa de dudas.

lunes 23 de marzo de 2009

Mamá, tienes que verlo

Hace unas semanas vino con el cuento de un vídeo muy chulo que me iba a encantar. No le hice mucho caso, si por mi hijo fuera vería cientos de vídeos y oiría miles de canciones.

Así que hoy lo ha descargado (no le quiero preguntar ni como) y lo ha metido directamente en la carpeta de cosas compartidas que tenemos para que no me quedara otro remedio que verlo.

Y ahora yo os hago lo propio

¿Será que los hijos nos conocen más de lo que creemos?

domingo 22 de marzo de 2009

El Miedo

Para estos tiempos

"El miedo global" Eduardo Galeano

jueves 19 de marzo de 2009

Una voz

jueves 12 de marzo de 2009

Crónica pre-prima


El calendario anuncia la cuenta atrás para la primavera y aunque no lo creas, esa sonrisa puede convertirse en cualquier momento en una mueca.

La línea de flotación permanece difusa bajo el nivel del agua que te llega ya a la barbilla. Y aunque sacas partido a las clases de ballet, tienes asegurado un trago de agua amarga. No deberías haber llorado tanto durante el invierno.

Hay una dosis permanente de tristeza que por mucho que frotes con jabón de tajo no sale del alma. Se alimenta de los recodos nocturnos surgidos de la ausencia del contacto de tu cuerpo.

Otros días basta con leer las noticias, salir a calle, recortar un anuncio, dormir en un aeropuerto, oler a hospital o llorar en una sala de espera.

Yo me conformo con que al encender el mechero no estalle la próxima gasolinera.

miércoles 11 de marzo de 2009

Ya no te quiero


Todos hemos visto alguna vez a un niño pequeño enfadado volviéndose hacia la persona que considera responsable de su disgusto diciéndole “Ya no te quiero” Y los adultos allí presentes reírse antes su frase.

Porque cuando te haces mayor aprendes que no se puede dejar de amar a voluntad.

A cambio perdemos la capacidad de saber quien nos quiere. Nunca oiríamos a ese mismo niño decir “¿Me quieres?” Porque no lo necesita oír, lo sabe.

Crecer es ganar miedos, perder certezas.

domingo 8 de marzo de 2009

La mujer trabajadora

Hoy todos han hablado de la mujer trabajadora y de sus derechos.

En la mayor parte del mundo no es un problema de derechos del trabajo si no de derechos humanos.

Y en esta parte del mundo es un problema de dinero básicamente. A igual cualificación, medidas discriminatorias y menos sueldo.

Tal vez sea simplificarlo, pero yo quiero contar otra cosa.

En este lado amable del mundo lo realmente complicado empieza a ser, ser mujer, no trabajadora.

Desde que comencé a trabajar a mis dieciséis años, mientras continuaba con mis estudios, no me sentí discriminada nunca. Es cierto que probablemente he tenido que hacer algún esfuerzo más que mis compañeros varones, no lo sé. Pero no puedo decir que haya sentido la discriminación de una forma palpable.

Hace unos meses acabé también con el famoso “techo de cristal” laboral así que puedo considerarme una mujer trabajadora con cierto éxito.

Hasta aquí todo bien.

En estos veinte años de vida laboral tengo lamentablemente que decir que sólo me he sentido discriminada cuando he querido ejercer de mujer en su sentido completo, ser madre.

Convertirme en madre hizo que a mi alrededor se dieran cuenta de que, vaya, era una mujer.

Seguir siendo trabajadora supone estar dispuesta a empaquetar a tus hijos en la guardería o contratar a alguien que los cuide, estar dispuesta a perder y perder horas de sus primeros años, a pagar porque alguien les ayude con los deberes, a oírte permanentemente que no tienes derecho (curiosa palabra) a sacrificar tu carrera, que te debes a tus años de estudio, que tus hijos están bien cuidados por quien sea, o por tus padres (como si ellos no tuvieran su descanso de vida merecido). La bola crece y crece y crece. Y ni siquiera estoy hablando de familias con problemas económicos, donde tal vez, eso sean únicas opciones.

Ni tu familia, ni tus amistades, ni los compañeros de trabajo, nadie entiende de qué hablas cuando a las exiguas dieciséis semanas, si llegan, se te rompe el corazón cuando tienes que volver al ¿trabajo?

Eres una mujer de éxito y estas no lloran. Igual que los chicos.

Hoy todos han hablado de los derechos de ser mujer trabajadora y de igualar nuestros derechos a los hombres. Pero a las políticas de todos los colores posibles se les habrá olvidado de los derechos de ser mujer a pesar de ser trabajadora.

jueves 5 de marzo de 2009

Crónica en Babylone




Era imposible desvincular el pasado, aquel cuando me mirabas a los ojos y me decías todo serio “Eres igual que Jane Birkin” y luego buscabas la confirmación entre tus amigos. Y yo me reía, porque por mi edad, no tenía ni idea de quien era J.B. Luego miré un disco que tenías. Uno de esos de vinilo. Cuando las fotos de las portadas eran enormes y los discos olían. Cuando me ponías las cassettes en el coche y se empañaban los cristales.

Ayer supe quien era Jane Birkin.

Ocurrió bajo la luz de las resistencias de las bombillas, con su escueto cuerpo dentro de aquella ropa mil veces grande. No fue hecha para ser tapada, aunque yo le pondría un vestido de lana para abrigarla.

Toda ella y sus palabras hacen gala de ser la amante del artista sin ningún pudor, aunque fuera su pareja durante años. Amantes porque eso son los que se aman. Aunque fuera hace tiempo, aunque ella ya sea mucho más. No renunciar, integrar. Serge sin duda dejó algo más que huellas entre su costillar famélico que toca mientras le nombra.

Ella espléndida con ese halo mágico, casi sin movimiento, hipnotizando hasta los ciegos de corazón. De agradecer todas esas canciones del pasado, que conocíamos y nos hacían no perder el hilo, disfrutar, aplaudir, enamorarnos un poco más de nuestros recuerdos, en la propia butaca.

El contrabajo era toda una metáfora de su voz. Perfecto pero sin caja de resonancia. El temple nervioso del violonchelo, el piano exacto y todas las cuerdas. Seguro que no era casualidad la edad de sus músicos. Tan jóvenes contrastando con ella. Esa mujer de grandes pensamientos y palabras, de idiomas mezclados, de manos pequeñas.

Ella es la prueba de cómo llegar a esa edad. Y poder hacer lo que quiera. Y todo sin perder la sonrisa.

Ahora que ya sé quien es, ahora sí quiero ser Jane Birkin.

lunes 2 de marzo de 2009

La triste dicha

Cada dicha trae implícita su dosis de tristeza.
Tal vez porque la certeza de la felicidad consiste en la fragilidad del momento.

Por eso el silencio es un presagio.
Nunca volverás a esa incertidumbre, porque va pasando el tiempo y tienes un pequeño margen para anticiparte.
Es posible que no sea suficiente para no equivocarte pero ya sabes qué sucederá.

Y entonces, cuando llegan todas las evidencias y ya no hay espacio para la duda, entonces mueres.

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Imágenes

Muchas de las imágenes las encontré vagando por internet. Si alguna es tuya y deseas que la quite, sólo tienes que decírmelo.
Gracias por tu amabilidad.

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