miércoles 21 de octubre de 2009

En manos del relojero


Es extraño, en algunas ocasiones nos erigimos salvadores del mundo, pero no somos capaces de salvar nuestra propia vida.

Es curioso como es sencillo manejar algo grande y luego en la vida cotidiana las pequeñas circunstancias se hacen insalvables.

Tal vez porque el mundo exterior es mucho menos complejo que nuestro interior. Una solución que vale para cientos, no sirve para una sola persona.

Porque el minucioso relojero que nos habita, intentado hacer que todo encaje para funcionar, sólo tiene visión de las próximas veinticuatro horas. Mientras, el salvador de mundos, en que nos convertimos a días, pretende arreglarlo todo a golpe de timón.

3 ¿me hablas?:

ybris 6:39 AM  

Abundaba en parecidos pensamientos después de leer a "Uno que mira" en La Ciudad de Sol.
Quizás sea cuestión de saber vivir en lo sencillo o aprender a regresar a ello tras lo complicado.

Besos.

Luis Antonio 12:12 AM  

En las cosas pequeñas y placenteras de la vida cotidiana está la felicidad posible, pero nunca lo pequeño puede hacernos desgraciados...No sé si me explico.

sue 9:55 PM  

Sin duda el mundo interior es mucho más complejo que el exterior, porque nosotros somos mucho más complejos (en general) que las cosas que nos pasan.
Es cierto lo que dices, a veces te angustias porque no puedes cambiar el mundo con todas sus injusticias y su miseria, sumiéndote en una desesperación sin salida. A veces, incluso, te pones manos a la obra para ofrecer un poquito de ayuda a ese exterior mal trecho (o un mucho, según las posibilidades de cada uno)y sin embargo no eres capaz de arreglar tus pequeñas angustias. Esas que tienen que ver contigo...

Una reflexión interesante...

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Imágenes

Muchas de las imágenes las encontré vagando por internet. Si alguna es tuya y deseas que la quite, sólo tienes que decírmelo.
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