Tristeza post-coitum
Siempre me invade un poco de tristeza post-coitum.

En ese viaje, más parecido a una resurrección, que me aspira por el túnel donde todas tus muertes te pasan por delante de los ojos. Y la luz se va volviendo oscuridad. En el trayecto suena, de nuevo y cada vez más intenso, el tic-tac del metrónomo.
Siempre hay una tristeza implícita al salir del refugio que supone abandonar tu pecho y tener que rendir cuentas de haber conquistado fugazmente tu cuerpo. Entregarte de vuelta.
Yo me quedo en el anverso de los besos que aún te debo.
Ya no debes preguntar más. Siempre queda un poco de tristeza a la vuelta.
3 ¿me hablas?:
Pues a mí... me queda toda la tristeza. Creo que se me apelotona de golpe...
Si el coito es estancia de un momento, la ida es esperanza y el regreso, tristeza.
Hay ciertos instantes que debieran ser refugio y no visita.
Quien pudiera.
Besos.
el truco sería poder refugiarse en un coito eterno....
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