Delirios 3 lunes, abril 28, 2008 |
Si me aceptas un consejo Etiquetas: delirios
No se puede vencer
a duelo
a la muerte
nuestra madriguera particular no tiene por qué ser un espacio real, pero sí ese momento o lugar suspendido en el tiempo en el que nos sabemos seguros.
Si me aceptas un consejo Etiquetas: delirios
No se puede vencer
a duelo
a la muerte
Se irguió Etiquetas: delirios
adentrándose en un paraje
más húmedo y más tibio
Sin saber
Que le esperaba la muerte
entre mis brazos.
Esta noche Etiquetas: delirios
vino a verme
tu muerte
Para contarme
que te espía
y te lee
y cuando duermes
escribe poesía
A veces las cosas no son tan difíciles ni incomprensibles.
Es que a veces lo que nos sobra es juventud.
Hay que cumplir años
para coger perspectiva
para juzgar los caminos
para perder los miedos
para tener el respeto de los tuyos y los ajenos
Hay que cumplir años
para te proteja la distancia
para que la edad sea consejera
para que la soledad sea una amante más
Hay que cumplir años
para dejar de cargar cruces
para poder elegir
para ser libre de veras
tan lentas y el sol se escurre
hacia el oeste y el sopor me nubla
la vista y el oído y tu voz
resbala del hilo musical y lánguida
me envuelve y la calefacción me adormece.
Cuando me puede la tarde y no cuadran
los balances y la calculadora desprende
verdades y miro en el calendario
agosto y la botella de agua refleja
el pasado y el café se queda
frío y me escurro de la silla.
Cuando me puede la tarde y me estiro
y me bostezo
y se me humedecen los ojos
y por fin me rindo
y me vence
tu recuerdo.
Tal vez hoy pudiera hablar
de lo que aprendí a tu lado,
la puntuación, la gramática
los idiomas que nunca he hablado
Hablar de tu paciencia infinita
del calor de tu abrazo
de cómo tomas y das refugio
de tu atento cuidado
Hablar del perenne déjà vu
cuando me nombras,
de tu fe en la justicia
de que nunca abandonas
Pero no va a hacer falta
apenas decir casi nada
Tal vez la mesilla
me la guarde Neruda
Pero mi alma,
esa, es sólo tuya
Llora el parabrisas
las obras se detienen enfangadas
Caen lágrimas de los edificios
que los paraguas no pueden enjugar
Los charcos son salados
pero nadie se da cuenta
Dejadme que no me guarezca
no llueve más fuera