la duda razonable sábado, febrero 02, 2008 |
Todo el amor que te tengo
Cabe en esta taza de té
Desnuda –té
Echa –té
Calla -té
Y bebe –té
Este té
nuestra madriguera particular no tiene por qué ser un espacio real, pero sí ese momento o lugar suspendido en el tiempo en el que nos sabemos seguros.
Todo el amor que te tengo
Cabe en esta taza de té
Desnuda –té
Echa –té
Calla -té
Y bebe –té
Este té
Me gusta creer que la gente que me rodeaba somos los que tenemos algo más en el horizonte que el próximo acto de hedonismo compulsivo.
Cada vez me vuelvo más introvertida, me valen menos cosas, me refugio más en la música en la que me identifico y me regocijo en la diferencia. Nadar contra corriente tiene más mérito y es mucho más divertido, aunque hay días que agota.
En algún momento de la noche recuperé las ganas de escribir o al menos recordé que una vez fui capaz de ver a la luna abriendo paréntesis.
Sí, todo eso es lo que sentí.
Aunque el teatro es un sitio acogedor siempre se me hace pequeño para estos eventos. Las entradas parecen tener nombres y apellidos mucho antes de ser vendidas y allí estamos los mismos de siempre, los incondicionales y un par de despistados.
Desde el “Vértigo” hasta el “Ya ves” volvimos durante 150 minutos a creer en lo imposible que otro mundo es posible.
Ya sólo queda alguna otra crónica en algún periódico, el olor de las butacas de madera, una sola lágrima furtiva y tú.