viernes 26 de diciembre de 2008

He muerto buscándote

Anduve por callejuelas oscuras donde el olor a amonio provocaba nauseas y el pegajoso suelo agarraba mis pasos.

Entré en locales en los que el humo superaba la niebla del exterior y hombres a retales cortaban patrones de mujeres sin forma.

Volví a todos los bares en los querría haberte amado y no pude encontrar todos esos recuerdos que nunca existieron.

Limpié la sangre del suelo que provocaron mis mentiras y barrí los adjetivos de cantidad que siempre me andaban matizando la verdad.

Hablé con espectros que tampoco sabían de ti en el más allá, pero sabían de mí

Vendí mi cuerpo y presté el alma para poder cerrar los ojos y descansar y entonces te encontré.

Y ahora que he tenido que morir para encontrarte ¿de qué me servía buscarte?

5 ¿me hablas?:

susej 9:00 PM  

Buena pregunta.
Aunque si eso era lo que te pedía el alma, tampoco lo podías haber evitado, la pena es haber tenido que pasar por ese infierno. Y que hayas tenido que morir. Porque gente como tu no debería morir, cuando pasa eso todo es una mierda.

ybris 5:54 AM  

Que todas nuestras muertes sean así:
como una búsqueda
y no como una imposición.

Besos.

Elisa Berna Martínez 12:30 PM  

Hemos sido fantasma alguna vez, confundidos con la niebla, buscando lo inexistente, o encontrándolo demasiado tarde. Buena reflexión Athena, a precio muy alto!

manuel_h 8:02 PM  

nadie es perfecto!

Fernando 8:56 PM  

nunca sabemos donde está el encuentro...besos.

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