lunes 28 de abril de 2008

Delirios 2

Se irguió
adentrándose en un paraje
más húmedo y más tibio
Sin saber
Que le esperaba la muerte
entre mis brazos.

3 ¿me hablas?:

manuel_h 5:46 PM  

a veces hasta la muerte puede ser dulce

ybris 5:51 AM  

Me apunto a esa eutanasia.

Besos.

Submarino 2:09 AM  

A Lucinda.
Era la alegre víspera del día
que la que sin igual nació en la tierra
de la cárcel mortal y humana guerra
para la patria celestial salía;

y era la edad en que más viva ardía
la nueva sangre que mi pecho encierra
-cuando el consejo y la razón destierra
la vanidad que el apetito guía-

cuando Amor me enseñó la vez primera
de Lucinda en su sol los ojos bellos
y me abrasó como si rayo fuera.

Dulce prisión y dulce arder por ellos;
sin duda que su fuego fue mi esfera,
que con verme morir descanso en ellos.

Lope de Vega.

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