El día fue estupendo, lució el sol para calentarnos el corazón y el frío nos respetó a pesar de ser Noviembre.
Fue una boda civil muy emotiva. La lectura salió muy bien aunque no podía hacer que me dejara de temblar la mano que sostenía el micro.
Intercambié con mis primos un montón de miradas cómplices, como cuando de pequeños habíamos hecho alguna maldad.
Y de todo el día me quedó una resaca más de cansancio que de alcohol.
Me pilló por sorpresa en casa de mi tía esa foto de mi tío, murió hace dos años, tan sonriente como si estuviera celebrando la boda de su hijo.
Tal vez la distancia me hacer crear una cierta realidad paralela y no me acuerde de que nos dejó y sólo cuando les veo a su familia o su foto vuelve este duelo fijo discontinuo.
Pero no puede ser un lunes de duelo si no de felicidad, de esa que sólo se da cuando, por unos momentos, el amor se materializa, cuando se hace presente, cuando todos nos sentimos un poco mejores, cuando recordamos los motivos de nuestro propio amor.
la boda jueves, noviembre 15, 2007 |
Se casa.
Aquel renacuajo con el que descubrí que los reyes existían, que me enseñó a como una chapa puede girar para ganar el tour de Francia, con el que ensayaba los diálogos del Imperio contrataca, el que me enseñó a nadar, con el que hemos hecho más de una trastada y en ausencia de mi padre me prestó al suyo en los veranos de su niñez. Con el que me he reído hasta que nos han echado la bronca por que nos dormíamos, el que pedía naranjada y yo limonada. El que me enseñó tantas cosas a pesar de ser más joven. Aquel que fue como un hermano.
Se casa el sábado. Y a pesar de la distancia que al hacernos mayores nos robó tanto tiempo sé que es el mismo porque ha elegido Víctor Jara y Juan Ramón Jiménez para su boda. Y me ha pedido que lea.
Os dejo estos días. Tengo un vestido y todas las ganas en la maleta.
Me voy a la capital del reino a hacer de trovadora, a leer el poema en su boda.
"Don't move" sábado, noviembre 10, 2007 |
Ayer viendo "Leones por Corderos" tuve un déjà vu y eso que nada, nada tienen que ver esas dos películas. Pero no sé son esas cosas que tiene el otoño...
Cómo olvidarme de sus brazos
rodeándome todo el cuerpo
a modo de brazos de mar
acercándome la espuma
Cómo olvidarme de su lengua
desenredándome la palabra
lamiendo el salitre de mi piel
culebreando entre hendeduras
Cómo olvidarme de su cuerpo
abalanzándose sobre el mío
tormenta de arena del desierto
haciendo hasta el aire arder
Cómo olvidarle
dándome a probar
de cada fuente
en el camino
de su cuerpo
al mío
Cómo olvidarle...
¿Nunca habéis conocido a alguien a quién no pudisteis olvidar?
Entre “Antes del Amanecer” y “Antes de Atardecer” pasan 9 años, dentro y fuera de la ficción, por eso tal vez el ambiente sea más verosímil.
Viena y París dos increíbles ciudades una para cada peli.
“Imagina que dentro de 10 o 20 años estás casada. Y tu matrimonio ya no tiene la emoción que tenías antes y tú le echas la culpa a tu marido. Empiezas a pensar en todos los hombres que has conocido y qué habría pasado si te hubieras ligado a alguno de ellos. Pues yo soy uno de esos. Así que plantéate esto como un viaje desde el futuro hasta el ahora, pasar saber lo que te hubieras perdido. Esto es un excelente favor a ti y a tu futuro marido, al descubrir que no te estabas perdiendo nada, que soy un perdedor igual que él y aburrido. Vamos que has elegido bien.”
Y así la convence para que se baje de ese tren en Viena, para pasar un día inolvidable. Nueve años después se reencuentran.
Caigo sin control por la madriguera
Esperando que Lewis tenga alguna explicación al final del túnel.
En la caída, los trozos del espejo que se rompió al tropezar en la vuelta, se despeñan amenazándome con cortarme un brazo, una pierna o incluso el cuello.
Las imágenes de mí misma en los pedazos de espejo me marean y estoy a punto de vomitar.
Cheshire hace aparecer su cola para hacerme cosquillas en la nariz y estornudo violentamente.
En mis bolsillos llevo la botella de menguar y la galleta de crecer, pero no me atrevo a tomar ninguna, pues menguar supone quedar aplastada o muerta por el golpe y crecer quedarme encallada en el túnel.
Así que incapaz de tomar una decisión me pongo a llorar y llorar y llorar.
Las lágrimas descienden en caída libre por la madriguera, provocando una tormenta en la fiesta de no-cumpleaños.
Pero la tormenta no cesa e inunda la madriguera que hace subir el nivel del agua y de pronto se frena la caída y me tengo que poner a nadar para mantenerme a flote en la crecida provocada por mí misma.
Asciendo a ras del agua y en lo alto veo el cielo asomar por la entrada de la madriguera y deseo que estés en el borde esperándome porque si no dudo que pueda salir de esta.