Ayer fue un día horrible de esos que es mejor olvidar en cuanto cierras los ojos en la cama, sin embargo hoy por la mañana todavía resonaban los ecos de la fatalidad.
A pesar de todo me gustaría compartir este video que, aunque llegue tarde a recomendarlo porque ya no esté en pantalla, merece la pena verla. Una película de las que me gustan a mí, amable y con el mejor escenario posible.
Propongo que desde estas elecciones la jornada de reflexión dure 3 semanas y la campaña sólo sea una noche.
Además solicito que no se impriman más carteles, vaya derroche y si los ponen que usen las fotos de cuando eran pequeños que serán las únicas capaces de ablandarnos.
A pesar de todo votaré por aquello de llevar la contraria, por aquello de que en muchos sitios no pueden hacerlo.
No se suele ser consciente de que se está vendiendo el alma, por eso rara vez esquivas al diablo. Pero incluso cuando vas sobre aviso y el tiempo te da esa rareza de una tregua, aún entonces piensas que puedes hacerte con el control.
Tu alma no vale todo el dinero, ni el poder, aunque una mañana te levantes y te lo hagan creer.
Luego imaginas que eres el mejor malabarista y que te meterás en el río sin mojarte los zapatos. Pero tampoco es cierto.
El que se dedica a comprar almas, sólo puede ser cómplice del diablo, aunque no lo parezca.