Qué cosas tan raras me pasan jueves, abril 05, 2007 |
Las plumas que adornaban sus cabezas se agitaban al compás del movimiento de sus cuellos que meneaban como uno de esos perritos de salpicadero de coche. Para atrás, para adelante, casi hipnótico.
Después de un montón de retórica que tengo aprendida de memoria las pájaras cocoreando una bonita sinfonía me dieron su pata regalándome una de aquellas plumas.
Yo no pienso ponerme la pluma, pero igual me sirve para escribir...cosas de pájaros