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Se acabó el año y yo con estos pelos domingo, diciembre 31, 2006 |

La afonía que me asola desde hace unos días parece haberme dejado también muda de escribir. En fin los que quedan por tener regalo tranquilos que todo llega.
En estos días voy a intentar dar el cambio a la nueva versión esa, espero que doble salto mortal no me mate del susto.

En fin esto ha salido bastante intrascendente pero es que aunque cambie el año solo es un día más y mi vida no creo vaya a cambiar de hoy a mañana, pero si lo hace prometo también contarlo en el 2007

Un beso a los que están y otro al aire para los que faltan. Que el cambio de año sirva para renovar las ilusiones.

FELIZ 2007

Sol invierno jueves, diciembre 28, 2006 |

Acus que habita en Los Mil y un Acordes pidió: "¿Podrías escribir algún relato que tenga como protagonista un muñeco de nieve?"

Cada invierno sucedía igual. Los niños que acudían al parque del barrio apenas caían los primeros copos de nieve comenzaban a construir a Bombo. Así era como llamaban al muñeco de nieve que año tras año creaban, no era un muñeco de nieve normal porque en lugar de un gorro de punto este llevaba un casco de bombero que nadie sabía bien de donde había salido.

Aquella mañana de invierno Bombo abrió los ojos por primera vez, ese año el frío llegaba muy tarde.

Su sonrisa hecha de piedrecitas brillaba como nunca. A las pocas horas de despertar apareció por allí Nico al que se le habían caído sus dos primeros dientes durante el otoño, Bea tenía un nuevo hermanito y Marta había crecido tanto que ya pasaba a su mellizo casi dos dedos. Los conocía a todos, a estos y a los anteriores y a los anteriores de los anteriores. Bombo cada invierno era el testigo por apenas un par de meses de las vidas de aquellos niños.

Ese año había un niño nuevo. El pequeño Alex contaba con tres años y era la primera vez que acudía a ese parque. Cada mañana hacia mediodía corría al muñeco de nieve que era mucho más grande que él y se ocupaba de amontonar nieve nueva a los pies del muñeco. Luego apelmazaba la nieve recién caída por el resto del cuerpo del muñeco.

Una mañana dejó de nevar y Alex sólo pudo recoger un poco de nieve de debajo de los bancos del parque para restaurar a Bombo. Cuando se marchó el muñeco le oyó decir “Mamá tengo un plan”. Al día siguiente volvió con su madre y una gran caja azul de la cual comenzó a sacar un montón de hielo con el que rodeó al muñeco. Como hubiera querido poder rodear con sus brazos de rama a Alex. Fue una sensación increíble sentir como dejaba de derretirse y en algún sitio en su interior deseó que fuera posible no fundirse aquella primavera.

El tiempo pasa inexorablemente pero de vez en cuando ocurre un milagro.

Avanzaba Marzo y el muñeco todavía permanecía completo. Ese día cuando Alex apilaba los cubitos de hielo a su alrededor el muñeco levantó la cabeza y los vio. Eran los pequeños brotes de aquel árbol que tenía a su lado. Nunca había contemplado nada tan pequeño, tan verde, tan frágil. Sintió que temblaba de emoción, aunque al mirar hacia abajo de nuevo descubrió que en realidad lo que ocurría era que se estaba deshelando.

El pequeño Alex le miraba derretirse. Ya estaban a la misma altura, las ramas de los brazos se habían caído, las piedrecitas de la boca se desdibujaban en una mueca y los ojos estaban asimétricos. Cuando apenas se elevaba un palmo del suelo el niño cogiendo el gorro de bombero y diciendo adiós con su manita le susurró “Te lo guardo hasta el año que viene”

Parvulitos miércoles, diciembre 27, 2006 |

MH que habita en Ideas Brillantes pidió
"Yo quiero algo que trate sobre los nuevos. Ya sabes, como el nuevo de la oficina, o en el cole... ¿puede ser? "



Desde sus 4 años y sus dos coletas no entendía muy bien que hacía allí. Otros compañeros habían entrado llorando pero ella sólo se había quedado rígida y entre la maestra y su madre la habían tenido que arrastrar hasta el interior de la clase.

La mayoría de los niños habían dejado de llorar despistados con otras actividades, pero ella con la cabeza bajada miraba intensamente su bata nueva con su nombre bordado. Ni las tizas de colores, ni las regletas, ni los puzzles le hicieron levantar la mirada o hablar con algún compañero.

A la hora del recreo tampoco quiso salir, aprovechando que se quedó sola fue al baño y volvió rápidamente a su silla.

La maestra les entregó una ficha para colorear con un barco y un árbol, pero ella sólo la miraba como intentando hacerla arder. A veces observaba por el rabillo del ojo a sus compañeros que parecían divertirse, luego volvía a mirar la ficha y pensaba en coger aquella pintura azul que estaba a su lado, pero estaba tan enfadada que se aguantó las ganas hasta que la maestra les indicó que hicieran fila para marcharse a casa. Entonces se acerco a ella y le preguntó que qué le diría a su mamá que había hecho en su primer día de cole. Ella contestó “Nada”. Luego fue hasta la puerta donde esperaba su madre y le dijo “El cole no me ha gustado, no voy a volver”

Huida en la madriguera domingo, diciembre 24, 2006 |

Alicia iba corriendo desbocada por el interior de la madriguera. A pesar de la oscuridad, de las raíces que enganchaban su pelo, de que en varias ocasiones el delantal se le había desgarrado, de que sus piernas estaban llenas de arañazos y sus rodillas descarnadas de las veces que se había caído en su huida. Por que Alicia iba huyendo.

Aunque casi no se veía nada, en algunos trozos la luz de la luna llena se colaba desde el techo de la madriguera por algún agujero hecho por un topo ocupa-madrigueras y entre reflejo y reflejo en la mano izquierda de Alicia brillaba un reloj de bolsillo plateado con dos grandes orejas grabadas. Le había robado el reloj a Conejo y ahora huía antes de que este se despertara y notara su ausencia.

Cuando creyó que se había alejado suficiente trepó por un lateral de la madriguera aprovechando una apertura un poco más grande. Apareció cerca de un claro rodeado de árboles. Todavía era de noche. Comenzó muy despacio a desplazarse alrededor del claro de árbol en árbol. Pretendía cruzar hasta el otro lado pero no se atrevía a hacerlo en línea recta quedando indefensa en mitad de la nada. Miró la hora que marcaba el reloj que apretaba contra su pecho:”Hora de ser atrapada en la saeta pequeña, hora de huir en la grande” Alicia no sabía que quería decir el reloj si faltaba mucho para que la cogieran o si tenía que seguir huyendo.

Mientras andaba despacio para que nadie la oyera muchos de los animales nocturnos que habitan los bosques se cruzaron con ella. Ya casi estaba al otro lado cuando oyó un aleteo sordo a sus espaldas. Una lechuza blanca en vuelo rasante se escabullía de la persecución de un lobo de pelaje gris y ambos se dirigían hacia ella a una velocidad de vértigo. Alicia paralizada no pudo reaccionar cuando la lechuza en un viraje imposible enganchó con su pico la cadena del reloj elevando el vuelo y llevándoselo. Salió corriendo detrás de ella a través del claro, cuando al llegar al centro de improviso la lechuza dejó caer el reloj. Un segundo antes de saltar Alicia cayó por un agujero que no había visto en el suelo y que conducía de nuevo a la madriguera. Lobo la vio desaparecer y un segundo después cayó también el reloj desapareciendo por el agujero.

“Hola Alicia” susurró el sombrerero loco “¿dónde creías que ibas?” Sostuvo el reloj en lo alto y unos instantes después llegó Conejo todo confuso. “Eres una niña muy mala”
Dos naipes de picas agarraron a Alicia cada uno de un brazo empujándola de nuevo por la madriguera.

La luna llena compartía el cielo azul grisáceo de la madrugada con el aullido del lobo que cada vez se oía más lejano.
**********
Para susej que habita en Buscando Rastros y pidió: "Una historia, de esas pequeñas, sencillas, nostálgicas, pero que llegaban al corazón y dejaban un gusto agradable."

34º solsticio de invierno jueves, diciembre 21, 2006 |

Supongo que cada año es lo mismo un reseteo para volver a empezar con mayor o menor fortuna.
Cada año una nueva cuenta a atrás.

Permitidme que este no sople las velas.

Empiezan los regalos lunes, diciembre 18, 2006 |


Para Con sal en los Labios el regalo de este año

Somos esa especie en extinción
los primeros que huelen la primavera
que intuyen el otoño

los que miramos despacio
los que aún temblamos
los que susurramos
los que buscan
los que lloran


Somos,
los que escriben
los que no olvidan

Somos, los que todavía aman

Aquella idea... viernes, diciembre 08, 2006 |



El año pasado se me ocurrió ofrecer regalos por navidad.
Disfruté mucho escribiendo todos aquellos relatos o poemas bajo petición de los que leen.
Este año os ofrezco la posibilidad de repetir, post por encargo, que os cuente una historia mía o un post dedicado o lo que se os ocurra...
Es mi particular forma de celebrar la Navidad.

Pronto un año más domingo, diciembre 03, 2006 |

Dentro de unos días cumpliré años.
Concretamente un año más de los que mi padre nunca tuvo.
No puedo dejar de sentir que empezaré a vivir de más. Como si un árbitro me favoreciera concediéndome una prórroga de la que él no disfrutó. He pasado un año pensando que podía ser el último.

De todas las carencias y traumas que quedaron de mi infancia supongo que una de las más acusadas es esta irrefrenable pulsión de caída libre en el tiempo, la consciencia de la fugacidad, la premura del paso del tiempo, la incontinencia para amar, el deseo de pequeños simulacros de muerte cada noche en otros brazos y la obsesión por recordar miles de detalles porque de él casi no recuerdo nada.

Esta terrible sensación de ser la protagonista del mejor truco de magia del tiempo: ahora estás, ahora ya no estás…

Minorías viernes, diciembre 01, 2006 |

Es cuando ese video que buscas no está ni en el e-mule ni el youtube cuando tomas conciencia de que perteneces a una minoría.

Eso entre otras cosas, claro.