Dicen que los peregrinos entran a Santiago por la puerta del paraíso en la plaza de la azabachería, llenos de culpas, para salir por el pórtico de la gloria limpios de pecado.
Cuando yo salga el viernes hacia las cinco de la tarde de la catedral, Athena se habrá quedado dentro con todos mis pecados y la mayoría de los recuerdos. Estas son las últimas palabras que me permito escribir en su nombre.
Aspiro al menos a librarme en este hueco de algunos aniversarios y de viajes a través de espejos que sólo conducían a madrigueras.
Una vez escribí "Me ajusté el lazo en lo alto del pelo, como Alicia, y atravesé el espejo con poco miedo" hoy escribo que hacerme a la idea de volver de ese lado del espejo me da más miedo que nunca.
Hasta siempre.
Epílogo: Nunca te lo dije mientras tuve oportunidad pero tú también tienes derecho a ser feliz.
Pero no sólo por ser persona, si no por ser como eres.
Si recuerdo la poesía de Jaime Gil de Biedma es inevitable que me venga a la cabeza
A qué vienes ahora,juventud,encanto descarado de la vida?
Gracias a Ybris y de nuevo su amabilidad por compartir su voz.
Jaime Gil de Biedma "Amistad a lo largo"
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Confesiones domingo, junio 18, 2006 |
Nunca se lo conté pero de aquel fin de semana de verano me quedan dos fotos que él nunca vio. Una en gris penumbra, que le robé con el móvil mientras dormía y otra que nos hizo un periodista desde muy lejos, apenas somos un punto turquesa entre la multitud.

Debería estar feliz, o eso dice todo el mundo. Dentro de unos 10 días me voy
de viaje. Pero es que ese viaje no me apetece nada.
Las estaciones y aeropuertos, que en otro tiempo eran mi sitio favorito para leer o mirar, que siempre están cargados de sentimientos de personas que se aman, se reencuentran o se despiden, se convierten en una pesadilla. Los andenes interminables y las alfombras deslizantes como una película de terror a cámara lenta.
Y para colmo no puedo llegar de Barajas a Atocha vía metro por las puñeteras obras.
No, viajar no es mi actividad favorita. Sé que está mal visto decirlo pero a mí no me gusta. Si me pudiera teletransportar me encantaría visitar cualquier ciudad, pero los viajes se me hacen eternos.
Probablemente podría decir que viajar es una de esas cosas que haría sólo por amor, pero desafortunadamente me toca hacerlo por motivos mucho más triviales.
Volviendo a casa en la radio del coche he oído el siguiente anuncio:
“Lo siento señora ya he acabado pero como no tengo el título de instalador tengo que esperar a que venga mi jefe a firmar”
Luego el pollo en cuestión hacía el mega-súper-curso de instalador que anunciaban y decía.
“Muy bien aquí ya está todo, aquí tiene el parte de instalación. Me marcho ya, mi ayudante(uno sin título de instalador) lo acabará de recoger todo”
Y claro yo me pregunto, así ¿quién va a querer ser el último gilipollas?
Hoy Luis García Montero, por el mismo "Recuerda que tú existes"
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Estaba tan enferma esta tarde que cuando mi jefe me ha dicho que necesitaba un informe para mañana le he contestado: “No sé si llegaré a mañana”.
Siempre caigo mala cuando la primera oleada de aire polar que sale del techo me da de lleno, pero este año entre la morriña y el frío para mí que no sobrevivo al verano.
La soledad de las 7 de la mañana
de la cucharilla
y la taza sola
la de la cama sin hacer
de las perchas vacías
La soledad de las 2 de la tarde
de la comida fría
y sin plato
de las noticias repetidas
de volver al trabajo
La soledad de las 8 de la tarde
ausencia de prisa
por llegar
al sofá de dos plazas
de las cenas únicas
La soledad de las 12 de la noche
de las zonas pares
pero vanas
de las manchas
entre las sábanas
La soledad de las 3 de la mañana
reúne a todas
en ella
el frío, el vacío, la ausencia
y además, las certezas
Ropa tendida domingo, junio 11, 2006 |

No entiendo bien esa ordenanza municipal que prohíbe tender en las ventanas y balcones de nuestras grandes ciudades. Cómo si fuera algo deshonroso sacar las prendas que tocan cada día nuestra piel y airearlas para que los vientos que nos acompañan las sequen.
Todo se basa creo en que afean las fachadas de las ciudades, pero el que dijo eso debe pasar muchas horas en un despacho y nunca pasea mirando hacia arriba para darse cuenta de lo feas que son ya.
Supongo que quitando la ropa tendida podemos olvidarnos de que dentro de cada edificio viven pequeñas y frágiles personas, que aman y sufren, que ríen y que no llegan a final de mes.
Supongo que prohibir tender la ropa en nuestras calles es la forma más fácil de deshumanizar los edificios, para poder construirlos sin pensar en las personas, inyectar el hormigón sin piedad y poder venderlos sin ningún pudor porque al fin y al cabo nunca vimos tendida la ropa interior de las personas que los habitaban.
“Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor”
El fue el primero en enviar su voz. He tardado más por problemas técnicos.
El poema de Angel González, precioso.
Sigo esperando vuestras voces.
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Supongo que ella tenía sus motivos y la mitad de mis genes. Él también ostentaba un cargo de igual rango después de haber salido elegido.
La cuestión es que cada uno tenía sus razones que defendía enérgicamente a través de mí tirando con la misma fuerza y dirección contraria de mis extremidades superiores, también llamadas, brazos.
Un día, como siempre termina pasando, después de mucho desgaste y mucho estirar aquellos brazos se desgajaron de los hombros y cada cual se quedó con el que estaba estirando.
“!¿Pero qué habéis hecho?¡”
Aunque, seamos sinceros, importarles mucho no les importó. Les siguieron hablando a sus brazos que como ya no ofrecían resistencia se llevaron a sus casas a contarles sus opiniones cargadas de razones.
Yo rehice mi vida después de visitar una ortopedia. Aquellos nuevos brazos ofrecían muchas ventajas, como no quemarse al cocinar, levantar grandes pesos. Claro que a cambio de llevar manga langa y sacrificar el tacto, pero no era una gran pérdida, me quedaba el resto de la extensión de mi piel.
Sí es una triste historia la que cuenta como perdí mis brazos. Aunque a cambio ganara más libertad a veces aún noto las terminaciones nerviosas que me hacen creer que están ahí. Miembros fantasmas les dicen y en este caso el nombre les encaja a la perfección.
Insomnio domingo, junio 04, 2006 |
Sueño que tengo insomnio y giro en la cama batiendo los fantasmas que esta noche han venido a visitarme.
Tu presencia se materializa oníricamente.
Intento abrir los ojos y despertarme, extender las manos para tocarte.
Me conformo con mirarte, pensado lo extraño de que estés aquí.
Sonríes y te acercas estremeciéndome para luego marcharte atravesando un espejo.
Y yo sigo con mis grises espectros soñando con insomnio.
A veces pasa que el pasado se acerca en forma de poesía
"Ya ves que tontería" Gloria Fuertes
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