Callamos

A veces callamos, pero queremos gritar.
Por eso dejamos miguitas de pan a nuestro alrededor. Para que creen algún camino que nos lleven a saber lo que no contamos.
A veces mi melena se convierte en la mejor forma de ocultar la rama de cerezo de mi espalda. Aunque tú te empeñes en apartarme el pelo con la excusa de ver si ya ha florecido sobre mi piel.
Y yo calle.
